
Salir de la ducha y encontrarse con un baño frío y húmedo no solo es incómodo, sino que también es el punto de partida para la aparición de moho, ese tipo de hongo que mancha las juntas entre los azulejos y permanece en el aire. Los calentadores convencionales calientan el aire, pero tardan en secar las superficies. Los calentadores de baño de tipo infrarrojo solucionan este problema al emitir calor radiante que actúa directamente sobre la humedad presente en las paredes, suelos y accesorios del baño.
Lo importante detrás de todo esto
Los calentadores de baño de tipo infrarrojo utilizan elementos de cuarzo de onda corta para emitir calor radiante dirigido. A diferencia de los calentadores convencionales, que distribuyen el aire caliente por toda la habitación, la energía infrarroja llega directamente a los objetos y personas, similar a la luz solar. Este tipo de transmisión directa permite calentar instantáneamente y mantener las superficies más calientes que el aire circundante. La mayoría de estos dispositivos funcionan con circuitos de 120V o 240V y se pueden instalar fácilmente en los techos o paredes. Con un termostato incorporado, se logra una temperatura constante sin fluctuaciones extremas. Además, el grado de protección IP evita que los componentes electrónicos internos se dañen debido al vapor.
En el baño, los beneficios son dobles: uno se siente cómodo desde el momento en que se enciende el calentador, y las superficies se secan más rápido. Un secado más rápido significa menos condensación, lo cual, a su vez, impide que crezca el moho. El resultado diario es un ambiente más saludable: menos olores desagradables, azulejos más limpios y un espacio que parece más fresco cada vez que se entra en él. También se ahorra energía, ya que el calor radiante se concentra donde se necesita, en lugar de calentar toda la habitación solo para calentar la piel.
Lo importante con los calentadores de tipo infrarrojo es que necesitan tener una línea de visión clara. Colóquelos de modo que cubran el área de la ducha y el lavabo, y no bloquéelos con estantes o gabinetes altos. Para obtener mejores resultados, encienda el calentador durante 15–20 minutos antes y después de ducharse para mantener las superficies secas. Mantenga el dispositivo lejos de rociados directos de agua, incluso si tiene un alto grado de protección IP. Siempre utilice un tomacorriente protegido por GFCI cuando sea necesario.