
Mantener su sala limpia de clase 100 realmente limpia
Si usted administra una sala limpia de clase 100, seguramente ya conoce el problema de encontrar partículas de polvo en lugares donde no deberían estar. La mayoría de las personas no piensan en los elementos calefactores, pero ese es precisamente donde comienza el problema. Las lámparas convencionales tienden a desgastarse o a “emitir gases” cuando se calientan y se enfrían. Es un problema sutil hasta que arruina todo el proceso de producción.
Para solucionarlo, utilizamos cuarzo de alta pureza recubierto con oro.
¿Por qué el oro?
No se trata de darle un aspecto elegante al producto. La capa de oro actúa como un espejo para la energía infrarroja, dirigiendo el calor hacia la pieza que se está procesando. Pensemos en ello como un efecto similar al de un “doble tubo”.
Lo mejor de esto es que mantiene la parte posterior de la lámpara mucho más fría. Dado que la carcasa circundante no se calienta tanto, no hay riesgo de que el metal se deforme o que las partículas de pintura se desprenderan y lleguen a la zona estéril.
Detalles sobre los materiales
Utilizamos cuarzo sintético porque puede soportar grandes cambios térmicos sin romperse. En una sala limpia, no podemos permitir que la lámpara libere impurezas al aire. Procesamos estos tubos para asegurarnos de que su superficie esté completamente limpia antes de que salgan de la fábrica.
Un consejo: debido a esa capa de oro, la luz emitida por la lámpara tiene un comportamiento diferente. Notará que el haz de luz es más concentrado y direccional que el que se obtendría con una lámpara de cuarzo transparente.
Instalación y mantenimiento
Estas lámparas están diseñadas para instalarse fácilmente en la mayoría de los hornos industriales de alta calidad. También utilizamos conectores de precisión para garantizar una conexión eléctrica sólida, lo que evita la formación de arcos eléctricos. Los arcos eléctricos generan hollín de carbono, y eso es lo último que queremos en una sala limpia.
Pero aquí está el problema: el cuarzo recubierto de oro es muy sensible a las huellas dactilares. Si un técnico toca el cristal con las manos desnudas, los aceites de la piel quedan grabados permanentemente en el cuarzo cada vez que la lámpara se calienta. Esto crea un “punto caliente” que, con el tiempo, puede dañar el filamento de la lámpara.
Haga algo por su equipo: siempre use guantes sin pelusas.