
Abandonar el horno convencional: por qué los sistemas de infrarrojos son la mejor opción para los biosensores
Al fabricar biosensores, el calor representa un desafío importante. Es necesario que el calor sea lo suficientemente intenso como para curar los polímeros y activar los reactivos biológicos, pero si se supera ese umbral incluso en unos pocos grados, se daña el sustrato.
Antes, las fábricas solían simplemente meter todo en un horno convencional, confiando en que funcionara bien. Pero en una fábrica moderna y eficiente, esto es demasiado lento. Por eso hemos optado por sistemas de infrarrojos. En lugar de calentar toda la habitación, estos sistemas permiten dirigir el calor exactamente all donde se necesita. De esta manera, el resto de los componentes permanecen fríos, reduciendo así la presión sobre ellos.
Controlar adecuadamente el calor
En este tipo de trabajos, cada segundo cuenta. Utilizamos lámparas de infrarrojos de onda corta, ya que penetran en la superficie del material mucho más rápido que las lámparas de onda larga.
Lo mejor es que estas lámparas se conectan directamente al PLC mediante controladores PID. Esto significa que no hay necesidad de adivinar; se puede ver el flujo de calor en tiempo real y determinar cuántos julios llegan a cada milímetro cuadrado del sensor. Eso marca la diferencia entre “creo que está listo” y “sé que está perfecto”.
El lado hardware
Por lo general, utilizamos tubos de cuarzo-halógeno. El cuarzo es ideal porque no se deforma cuando el calor es intenso, y el ciclo de halógeno evita que el filamento se queme después de unas semanas.
Un consejo útil: utilice conectores cerámicos de alta temperatura. Si utiliza aislamiento estándar, este se derretirá justo en las terminales. No es una buena opción.
Pero hay algo importante que tener en cuenta: controle el consumo de energía. Un conjunto de lámparas de 2 kW genera una cantidad enorme de calor. Si su sistema de climatización no es lo suficientemente potente para eliminar ese calor, los demás componentes electrónicos también se verán afectados. Es un problema común, así que planifique adecuadamente.
Por qué esto es importante
Cambiar a sistemas de infrarrojos es bastante sencillo. Estos sistemas ocupan mucho menos espacio y reaccionan de forma instantánea.
Piense en el tiempo que pierde esperando a que una cámara gigante se enfríe antes de poder cambiar a otra receta. Con los sistemas de infrarrojos, ese tiempo de espera desaparece. Se trabaja más rápido, se desperdicia menos, y finalmente se tiene control total sobre el proceso.